aventuras etílicas

De flor en flor

Tras un catarro importante que me había tenido alejado de la calle, de los amigos y del vino, he tenido tres días seguidos de cura intensiva. Sí, también espiritual.

El sábado visité la Expo Sherry organizada por Virginia Miller, amiga y estupenda promotora de #SherryLand a través de su empresa Discover Sherry, donde tuve ocasión de ayudar a servir vinos a todo el que aparecía por el salón del Hotel Pinomar con ganas de conocer y aprender (y curarse sus propios catarros). También tuve ocasión de volver a probar el estupendo amontillado de la bodega Primitivo Collantes, de Chiclana, y el palo cortao Leonor de Gonzalez Byass. Además de un mosto del año, de la manzanilla La Goya de Delgado Zuleta y del oloroso de El Maestro Sierra.

velo-de-flor

El domingo, y dejando por segunda vez mis compromisos familiares al margen, me acerqué a Sanlucar, a mi querida Taberna der Guerrita donde Master Armando Guerra puso a prueba las narices de 14 aficionados con una cata a ciegas de diez manzanillas. “Doble ciega”, comentó uno de los asistentes: sin etiquetas y en orden aleatorio. Armando se guardó una carta en la manga emboscando un fino entre los vinos. Y acabó regalándonos tres amontillados únicos. El suyo, excelso, entre ellos. Buen vino, buena charla y reencuentro con amigos.

velo de flor

Y ayer lunes regresé al curso que organizan mano a mano Humberto Lerma, de la tienda especializada Calidad en Boca de Jerez, y el enólogo y presidente de la Asociación Española de Enólogos Santiago Jordi, con la circunstancia de que tocaban, una vez más (vaya por dios), vinos de Jerez. En esta ocasión los de la bodega Dios Baco, de la familia Paez. Nos atendieron maravillosamente y bebimos, a pequeños sorbos, fino, oloroso, amontillado, cream, moscatel (oh la la) y PX. Esto son prácticas y no las que haciamos en el cole.

saccharomyces cerevisie

El caso es que me habían contado que un capataz de bodega con muchos años de experiencia defendía fervientemente la ingesta de la flor del velo, la saccharomyces de marras, directamente de la bota como remedio para curar catarros. No llegué a seguir la recomendación al pie de la letra, cualquiera le pide a un bodeguero que te deje meter mano en la solera, pero creo que poco a poco, copa a copa, he tomado suficiente dosis de levadura para curarme.

En todo caso, y solo por razones curativas, voy a servirme otra más.

Salud!

Anuncios